Abro la mañana de navidad con la Sierra Nevada brillando en el frío granadino y me encuentro la ¿noticia? más espeluznante que podría pensar para este momento del año tan hiperglucémico: un reportaje en nprofile1qy2hwumn8ghj7un9d3shjtnddaehgu3wwp6kyqpqvsw2fr68gmsf266rsx9nk0ascqpc87a6met4fxu0hwa4d78yd6ysfv5u0s (nprofile…5u0s) sobre familias que contratan los servicios de papanoeles en máscara de silicona (todo hiperrealista, leo). Imagino el trauma de estos niños, la enfermedad de un sistema que ve normal esta parida, normalizar el trabajo de madrugada para algo así... todo eso y más.
https://elpais.com/espana/madrid/2024-12-25/los-ninos-que-descubren-a-papa-noel-en-el-salon-de-casa-hay-alguien-abajo.html