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2026-10-28 07:03:47 UTC
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Brock Castellanos on Nostr: Yo le respondí, no por telepatía, sino por acción irreversible, cuando noté que ...

Yo le respondí, no por telepatía, sino por acción irreversible, cuando noté que Dante ya nos había escuchado nuestra pequeña disputa, permanecía muy atento escuchando, con las orejas totalmente rectas, su cuerpo erguido y cola parada, moviéndose cuidadosamente para no espantar, lo vi que estaba preparado para lo que sea, para sentenciar con una lección al gato, quizá algo que nunca olvidará, a través de la correa y el aire pude sentir su ímpetu, cada una de sus vibraciones decían: «Estamos a punto de explotar».

En ese punto no tuvimos la disciplina y nos entendimos mutuamente cuando le cedí la libertad y solté la correa deliberadamente, Dante no esperó ni que la correa tocara el suelo cuando empezó a correr con furor directamente al gato, mi cara pasó de expresar una sonrisa medio triunfo medio preocupación cuando vi que el gato apenas se inmutó, o bueno sí lo hizo, empezó a correr, el problema es que su tamaño y lenta reacción, incluso vi duda, duda en tomar el camino correcto para escaparse, esa duda permitió que Dante aún siendo más lento consiguiera alcanzarlo en medio de la calle, al ver esto corrí hacia Dante ya que no consideraba del todo que lograra alcanzar al gato. Sin embargo cuando logré engancharlo con mis dos manos desde atrás desesperadamente, Dante ya llevaba sacudiendo el gato como le había enseñado con un muñeco de trapo hace tiempo, de lado a lado con la mayor fuerza y agarre posible. Entonces cuando lo arrastré para intentar que soltara el gato me di cuenta que lo hizo ya que el gato voló por varios segundos en el aire, dando vueltas pero increíblemente cayendo de pie sobre la calle, posteriormente corrió como diciendo: «Ahí vienen los jinetes de la muerte», en un segundo desapareció, lo que más me dejó un vacío en el alma fue que no hizo ni un solo ruido al momento de ser atacado o huir, solo podía escuchar el gemido excitado de mi hambriento perro que volteé a ver para regañarlo cuando lo vi con la cara totalmente cubierta de sangre, sangre muy negra, quizá por la oscuridad de la noche y la soledad de las calles donde acaba de ocurrir esa escena, o por la oscuridad de mi vista cuando volteé a ver al suelo de la calle, justo enfrente de mi casa y la calle donde ha vivido mi grupo familiar por mucho tiempo, un grupo de tripas palpitantes, muy grandes, casi de humano pensé porque no podía pensar nada más que en asco y repulsión por pensar que el gato era un muerto viviente que me había condenado a matarlo y convertirme nuevamente en asesino, pero ahora más consciente.
Identifiqué por mis conocimientos en las redes que esos intestinos pertenecían al intestino grueso por su tamaño, color y forma. Cuando se dejaron de mover pensé en fotografiarlo para tener evidencia que pueda incriminarme por si alguien no me cree, sin embargo no tuve los escrúpulos y preferí irme a caminar con Dante como si nada hubiera pasado, a diferencia que Dante pudo sentir mi caminar de asesino por todo el trayecto, yo en cambio, no noté ningún cambio en su comportamiento, por primera vez pensé que su alma era incluso más fría que la mía.