Yo tampoco supe qué hacer cuando de repente empezaba a ver a Dante con otros ojos, ya no era aquel inocente perro transparente que crié por 3 años, era más, ahora se había convertido en un demonio, bueno lo fue desde que lo nombré pero solo demostró de lo que es capaz por venir del infierno y en sus pocos años de vida haber aguantado más sufrimiento que el mismísimo diablo. Cualquier perro que haya vivido en menor libertad podría considerarse más cercano porque al final somos tristes átomos que se encolerizan solo cuando sufrimos, cuando matamos nos quedamos como tristes átomos indiferentes.
