Si nos vamos a lo sociológico, ya hay estudios que concluyen que la cobertura mediática que se da a estas modas no es ingenua, sino que responde a una lógica de pánico moral, amplificación viral y, en ocasiones, manipulación política, donde el odio y la reprobación se convierten en un subproducto buscado por el "engagement".
Se mezclan intereses de manipulación social con lucros. Win-win para el facherío.